“Me acostaría en Nochebuena y me levantaría pasado Reyes”, acostumbraba a decir una amiga. Tampoco era raro oír cosas como “menos mal que se han acabado las fiestas, tanto jaleo de familia, tanto regalo y tanto gasto, tanto  trajín de casa en casa sin parar de comer”.

Este año todo ha cambiado.  Hasta el tió, acostumbrado a encontrarse con toda la familia y desanimado por la poca compañía, ha perdido el apetito y ha cagado menos. A las uvas y al brindis de Año nuevo les ha faltado la chispa, las burbujas y el calor que transmiten los besos y los abrazos de tu familia y amigos. Hemos estado un poco más solos, nos hemos movido menos y nos hemos tapado más. Todo para evitar el contagio y poder salvarnos todos del virus, sobre todo nuestros mayores. Qué le vamos a hacer, quien manda manda y la Covid-19 manda mucho.

La vacuna, que se ha empezado a administrar con cuentagotas, es la luz de una vela al final del túnel de la epidemia. Comenzamos este 2021 con la esperanza de vacunarnos todos, en especial aquellos con los que el virus se ha cebado, los mayores y ancianos que viven en residencias. Además de atacar la salud del planeta, el coronavirus nos ha puesto el mundo patas arriba. Ha crecido la desigualdad, la pobreza y el desempleo y en el año que empieza toca trabajar duro conjuntamente para hacer frente al virus y a sus consecuencias sanitarias, económicas y sociales. Tenemos que empezar todos ya, desde este mes de enero, si queremos volver a celebrar la próxima Navidad en las mejores condiciones.

Encarna García Jiménez, portaveu del grup municipal de Viladecans en Comú.

Publicat a la Revista Viladecans, núm. 278, de gener de 2021.

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