Des de septiembre de 2015 a agosto de 2019, Open Arms ha salvado 59.886 vidas. Vidas humanas, sin más adjetivos. Mujeres y hombres, niñas y niños que huyen de la guerra y de la miseria en busca simplemente de un lugar para trabajar y vivir dignamente. Una historia que nuestras familias y muchos de nosotros recordaremos en primera persona, si no tenemos mala memoria.

Hemos comprobado en nuestras carnes que la solidaridad, la acogida y la hospitalidad deben ser palabras que definan nuestra forma de ver la vida y nuestras acciones.

Porqué todas estas personas tienen el mismo derecho que nosotros a una vida digna y segura, no podemos renunciar a defender los Derechos Humanos ni aceptar políticas que construyan muros, reales o imaginarios. Nos avergüenza la pasividad de la Unión Europea y de los gobiernos porqué el valor de la vida no debería depender del lugar de nacimiento.

No estamos abordando el reto de las migraciones. En un momento de alta complejidad no hay soluciones fáciles, lo sabemos, pero debemos anteponer la vida de las personas a cualquier otro interés. Salvar vidas, este es el valor de la tarea humanitaria que oenegés como Open Arms acometen a diario en el Mediterráneo.

Open Arms pone cara, manos y voz a la Europa humana que quiere que el Mediterráneo sea lugar de encuentro y puente entre culturas y no un cementerio construido con nuestros miedos y nuestro egoísmo. Como dijo Guardiola: “un mundo que no rescata es un mundo que naufraga”.

Encarni García, Teniente de Alcaldía del Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad

Artículo publicado en la revista de información municipal Viladecans, n. 269, oct-nov de 2019

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